viernes, 14 de noviembre de 2008

EL COLTAN EN LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.

PRESENTACIÓN

El siguiente trabajo pretende explorar la problemática relación entre recursos y desarrollo. En teoría la posesión de recursos naturales por parte de un país es sinónimo de progreso y bienestar, sin embargo en África las cosas no siempre resultan como deberían.
Uno de los casos más llamativos es el del Congo (hoy República Democrática del Congo), país con una historia convulsa especialmente en los últimos años, cuando se ha convertido en campo de batalla de un conflicto internacional de dimensiones hasta entonces desconocidas en el continente africano. En el centro de este conflicto están los inmensos recursos naturales congoleños; alrededor se mueve un pasado de imperialismo colonial, corrupción política, invertebración estatal, odios interétnicos, inoperancia diplomática, neocolonialismo (y sin el neo también) económico y, por qué no decirlo, la más pura insolidaridad inter-africana.

De modo que, siguiendo las pautas establecidas en clase, voy a acercarme al conflicto congoleño a través de dos vías.
Por un lado, escojo un aspecto concreto del conflicto seleccionado, a saber, el tentador pastel de sus recursos naturales, centrándome en uno en particular, el coltan, mineral casi desconocido para el público pero que actualmente tiene una gran importancia estratégica.
Por el otro, repaso la trayectoria política, económica y social del Congo, el contexto que lo ha llevado a la guerra y a la actual transición democrática.
Pese a incluir un apartado específico dedicado al coltan, intentaré dentro de lo posible entroncar ambas vías incluyendo constantes referencias al papel de los recursos en la historia congoleña.

Apunte metodológico:
Dado que el objetivo prioritario del presente trabajo es analizar la compleja relación entre recursos naturales y conflicto político, en este caso en el Congo, me voy a centrar sobre todo en el periodo de la segunda guerra congoleña (1998-2003). La razón es que éste es el momento cúlmen de la explotación de los recursos por parte de los Estados en lucha.
¿QUÉ ES EL COLTAN?


COMPOSICIÓN Y PROPIEDADES:

La palabra coltan es la abreviatura de columbita (Fe,Mn)Nb2O6–tantalita (Fe,Mn)Ta2O6. La columbita-tantalita o colombio-tantalio es un mineral natural que se encuentra en el subsuelo mezclado con otros materiales y de su refinamiento extraemos el tántalo y el niobio.

La valiosa peculiaridad del tántalo (Ta2 O5) radica en su extraordinaria capacidad de resistencia al calor y optimización del consumo de corriente eléctrica. Es un superconductor de energía capaz de rentabilizar su volumen y soportar estable amplios cambios de temperatura (-55°C a 125°C). Por ello se emplea en la fabricación de microchips y otros componentes eléctricos avanzados.

Coltan en estado puro Coltan procesado convertido en polvo metálico

Esto significa que el coltan es un componente de una importancia estratégica suma en el tecnificado mundo moderno. Es esencial en la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores portátiles, misiles balísticos, cohetes espaciales, “armas inteligentes”, airbags, juguetes electrónicos, aparatos médicos avanzados, trenes magnéticos... Es decir, se emplea en industrias clave como la de telecomunicaciones, la microelectrónica, la aeronáutica, la espacial o la militar.
En cualquier caso el 60% de su producción se destina a la fabricación de condensadores para los teléfonos móviles ya que permite maximizar la duración de sus baterías[1]. Aunque un celular contiene una cantidad ínfima de tántalo la telefonía móvil ha copado la producción de coltan debido al actual auge de ventas. En 2000 asistimos al boom comercial de los teléfonos móviles alcanzando los 500 millones de unidades vendidas en todo el mundo (tres marcas dominan el mercado, Nokia, Motorola y Samsung).

Los metales del teléfono se concentran en
los componentes del circuito integrado

La falta de estándar en las baterías puede dejar obsoleto un móvil en buen estado
Llegó a darse una crisis de oferta por la escasez de coltan lo cual provocó, como episodio más reseñable, que la compañía japonesa Sony aplazara el lanzamiento de su Play Station 2. Esta necesidad de coltan para un mercado en expansión obligó a intensificar la producción y a buscar nuevas zonas de explotación minera.


LOCALIZACIÓN Y MERCADO INTERNACIONAL:


El 80% de las reservas mundiales de coltan se encuentran en África y dentro de ella se estima que el 80% de los yacimientos se hallan en un solo país, la República Democrática del Congo (es decir, la RDC contiene aproximadamente el 64% de las reservas mundiales). Para más inri la mayor parte se concentra en la región oriental de Kivu, territorio que ha sido ocupado por los ejércitos de Ruanda y Uganda y escenario de unos de los mayores conflictos en la historia africana (siendo el control del coltan una de las causas de la guerra).

Con todo hay que decir que el principal exportador de coltan es Australia. Las minas australianas de Greenbushes y Wodgina suministran el 50 % del coltan para la demanda mundial de tántalo (unas 900 toneladas anuales para un total de 1.800 toneladas).
Brasil y Tailandia (junto a la RDC) son otros grandes productores y, ya en menor medida, se explota también en Canadá, China, Malasia, Etiopía, Nigeria, Zimbabwe, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Egipto, Ruanda.
Por último el reciclaje de metales aporta de un 20% a un 25 % del tántalo demandado.
Pero como hemos comentado el gran aumento de la demanda por la fiebre de los móviles coincidió con la creciente escasez de coltan en Australia, Brasil y Tanzania, lo que ocasionó que las miradas se dirigieran hacia los yacimientos de la RDC.
Según fuentes del sector entre el 15% y el 20% de las ventas internacionales de coltan provienen del Este del Congo. Sin embargo varios expertos afirman que estas cantidades deberían ser superiores (algunos momentos de escasez mundial han coincidido con enfrentamientos armados en las zonas mineras del Este de la Congo) y sugieren que parte del coltan congoleño se vende camuflado como tailandés o brasileño.
El contrabando sería el responsable de la alteración de los datos: muchos comerciantes prefieren eludir el alto y volátil precio de mercado y comprar clandestinamente la ilícita producción de coltan congolés.
Algunas compañías como Motorola han pedido a sus proveedores garantías por escrito de que su tantalio no procede de la RDC; otras como Nokia afirman que lo único que pueden hacer en preguntar. Sin embargo fuentes científicas aseguran que hay criterios mineralógicos e isotópicos que permiten dilucidar el origen aunque con un costo alto que nadie parece estar dispuesto a asumir.

Y es que el precio de mercado de este mineral está a la altura de su valor estratégico. Con una media de unos 250 dólares por Kilo, el principal handicap son las bruscas oscilaciones: la cotización del Kilo de coltan pasó de 60$ en Junio de 2000 a registrar picos de hasta 450$ en Diciembre de ese mismo año.
A esto se suma el que el coltan congoleño sea de mayor calidad. Sin embargo frente a estas cifras, la paga de los mineros del Este del Congo es de 10$ por Kilo recolectado.


EXTRACCIÓN EN LAS MINAS CONGOLEÑAS:

En los yacimientos congoleños trabajan diariamente más de 20.000 mineros en circunstancias laborales y personales muy diversas.
Principalmente son antiguos campesinos y ganaderos arrastrados por el sobredimensionamiento de la economía minera en el país en detrimento del sector primario. También hay refugiados, desplazados reclutados, prisioneros de guerra (sobre todo hutus), presos a los que se les reduce la condena y niños (especialmente hábiles para adentrarse en las minas de aluvión a ras de tierra), todos ellos trabajando en condiciones aun peores.

Dado que la explotación minera está controlada por los ejércitos ocupantes los trabajadores se encuentran sometidos a un régimen coercitivo y violento.

La extracción de coltan en la RDC recuerda a las imágenes de los antiguos buscadores de oro del Oeste. Con utensilios primitivos los trabajadores escarban el terreno arcilloso buscando pequeñas cantidades del precioso mineral.
Los mineros separan el agua y el lodo dejando que el coltan se deposite en el fondo.

Lo cierto es que a pesar de las condiciones infrahumanas el trabajo en estos yacimientos está muy bien pagado en términos congoleños. Un minero libre suele ganar de 10 a 50 dólares en una semana (uno bueno puede producir un Kilo de coltan al día) mientras que el sueldo de un trabajador común esta en 10$ al mes.
Pieza de coltan recién extraída

Por desgracia en general el negocio del coltan no ha beneficiado a la población y a la economía congoleñas. La guerra, la ocupación y la explotación ilícita de los recursos naturales ha impedido la creación de una industria local y un mercado interno.
Los ejércitos y empresas ocupantes montaron un entramado organizativo para el control político y económico del territorio que incluye gobiernos y administraciones, empresas mixtas, bancos y redes de transporte. Las tropas vigilan las explotaciones mineras, el producto se traslada a aeropuertos militares extranjeros y es comercializado por empresas usurpadoras en connivencia con bancos que actúan de canal financiero. Mientras que Ruanda ha montado una perfecta estructura ad hoc para el control monopolístico del comercio, en la zona ugandesa operan seis compañías aparentemente en competencia. Todo este entramado se desgrana más detalladamente en la parte tercera.












BREVE HISTORIA ACTUAL DEL CONGO

INTRODUCCIÓN CRONOLÓGICA:

1885: el rey belga Leopoldo II anuncia la creación del Estado Libre del Congo bajo su control personal.
1908: el Estado belga toma el control del Congo previo pago al monarca.
1960: independencia del Congo, con Joseph Kasavubu como presidente y el socialista Patrice Lumumba como primer ministro (quien será asesinado un año después).
1960-1965: movimientos secesionistas en las regiones de Katanga y Kasai. Lumumba pide ayuda al Presidente soviético Kruschev.
1965: aprovechando la crisis Joseph Mobutu se hace con el poder. Inicia así una larga dictadura sustentada en la cleptocracia de las élites locales y el apoyo de las potencias occidentales en un contexto de guerra fría.
1990: tímidos intentos democratizadores por parte de Mobutu sin resultados efectivos.
1994: estalla el conflicto en Ruanda con el genocidio tutsi y la posterior huida de cientos de miles de refugiados hutus hacia el Este del Congo.
1997: Primera guerra congoleña. Los rebeldes congoleños con apoyo de los Estados vecinos toman Kinshasa; Laurent Kabila será el nuevo presidente de la renombrada República Democrática del Congo.
1998: Segunda guerra congoleña. Las tensiones entre Kabila y sus antiguos aliados Ruanda y Uganda provocan una nueva guerra; aquel se mantiene en el poder gracias a la ayuda de Zimbabwe, Namibia y Angola pero los Estados enemigos ocupan gran parte del territorio congoleño.
1999: acuerdos de paz de Lusaka.
2001: el presidente Kabila es asesinado, siendo sustituido por su hijo Joseph Kabila.
2002: acuerdos para que Uganda y Ruanda retiran sus tropas y la RDC arreste a las milicias hutus. No obstante la violencia continúa por la actividad de grupos informales.
2003: acuerdos entre Joseph Kabila y la oposición para organizar un gobierno de transición.
2006: fin del periodo de transición con las elecciones del 30 de Julio.

LA DICTADURA DE MOBUTU

Joseph-Désiré Mobutu se alzó con el poder gracias a un golpe de Estado en Octubre de 1965. Aunque se ha especulado con un presunto apoyo de la CIA lo cierto es que, si bien los norteamericanos querían sustituir al peligroso Lumumba, no está claro que Mobutu fuera su hombre. Desde entonces el decidido y astuto Mobutu supo mantener su margen de autonomía frente al por otro lado indispensable amigo americano.
En sus primeros años centralizó el poder y sofocó un intento de golpe de Estado. Su régimen se asentaba sobre el predominio del ejército, una burocracia privilegiada, los aliados internacionales y el sistema de partido único.
En 1971 Mobutu inicia su campaña de la autenticidad como intento por recuperar la identidad y orgullo africanos volviendo a las raíces de los antepasados y alejándose del estilo occidental (en esos años adopta el nombre de Mobutu Sese Seko y la autenticidad va degenerando en Mobutismo).
Este modelo se trasladaría dos años después a la economía con el nombre de zairianización, por la que las industrias y comercios controlados por extranjeros pasaban a manos congoleñas. El resultado del desordenado y corrupto reparto fue desastroso para la economía. Además por esa época el Gobierno solicitó préstamos para megaproyectos (presa de Inga y línea de trasmisión eléctrica con la zona minera del Sur, Katanga). Pronto llegaría la crisis mundial del petróleo y la caída del precio del cobre.
Otros grandes desastres económicos del régimen fueron la mala gestión de las empresas Gecamines y MIBA, afincadas en las regiones periféricas de Katanga y Kasai oriental respectivamente. Gecamines (la antigua empresa belga del cobre nacionalizada) era responsable del 75% de ingresos de exportación pero con el tiempo sus arcas fueron sistemáticamente saqueadas, la infraestructura fue quedando obsoleta y la producción se resintió. Igualmente ahogada por el saqueo y los impuestos quedó la Sociedad Minera de Bakwanga (MIBA), compañía diamantífera de la provincia de Mbuji Mayi.
Ante la crisis económica el Gobierno optó por una solución terminal: imprimir dinero para sobrevivir. Su impacto en los mercados financieros internacionales hizo que el tipo de cambio fluctuara y surgiera una inflación que sólo puede calificarse de monstruosa (9800% en 1994).

En la parte política el régimen no dio la más mínima muestra de apertura hasta los noventa y aun entonces fueron en balde. Las reivindicaciones autonomistas de Kasai y Katanga también fueron constantemente desoídas.
Pero con eso y con todo Mobutu sobrevivió con el apoyo de USA, Francia y Bélgica ya fuera con tropas, armas o dentro del FMI y BM, por miedo a perder su influencia en la zona si éste caía y surgía el caos. Por otra parte durante muchos años el pacífico y adormecido pueblo congoleño no pudo concebir un mundo sin Mobutu. Además un levantamiento respaldado por países extranjeros habría sido considerado una invasión.

Finalmente los cambios de la sociedad internacional y la debilidad de su régimen forzaron a Mobutu a llevar a cabo reformas democratizadoras a principios de los noventa. Se creo la Conferencia Nacional Soberana (CNS) como foro pluralista donde se fijarían los cambios aunque bajo la supervisión del Presidente. Pero una vez más Mobutu eludió sus compromisos y el proceso de reforma se fue al garete con el consiguiente distanciamiento de USA y la UE.
Las ansias de cambios quedaban ahogadas de nuevo pero esta vez la dictadura iba irremediablemente cuesta abajo presa de sus propios errores. La puntilla la daría la nefasta política exterior con respecto a los Estados vecinos que, como veremos, a la postre serían la clave para el derrocamiento de Mobutu.

En conclusión, el aislamiento internacional y animadversión regional, la división y debilitamiento de su ejército, la presión de una oposición marginada del poder y la desesperación del pueblo por la crisis económica hicieron estallar por los aires más de treinta años de dictadura.
Mobutu terminó sus días exiliado en Marruecos sin que su inmensa fortuna haya podido ser recuperada, primero porque las nuevas autoridades congoleñas prefirieron pasar página para así poder seguir haciendo ellas lo mismo, y segundo porque la cleptocracia en que se basaba el régimen pudo acabar saqueando incluso las propias arcas del mayor de los cleptócratas.

LA PRIMERA GUERRA DEL CONGO

Tras décadas de dictadura férrea el régimen de Mobutu empezó a dar muestras de agotamiento desde los noventa y ello por varias razones.
- En primer lugar el nuevo contexto internacional tras la Guerra Fría, cuando el apoyo estadounidense al gobierno zaireño ya no es incondicional y se le impele a emprender medidas democratizadoras. También la opinión pública mundial era más consciente de los abusos del presidente en un país hambriento. A Mobutu sólo le quedaba ya el aliado francés, que quería mantener a toda costa su influencia en el África francófona.
- Las grandes empresas estatales que habían sido el sustento financiero del régimen entraron en crisis debido a la incompetencia y corrupción de sus gestores, el robo masivo de los empleados y el envejecimiento de las instalaciones. La bancarrota estatal intentó solucionarse con medidas drásticas e impopulares como la emisión masiva de moneda, aumento de los impuestos y suspensión de pagos en la administración.
- También se produce una importante pérdida de influencia de la figura presidencial, tanto entre sus colaboradores como entre la población en general. Un Mobutu enfermo de cáncer fue desplazándose cada vez más de la vida política perdiendo visibilidad y respeto. El factotum benefactor que antaño todo lo disponía se vio desbordado por un sistema cleptocrático que ya no controlaba él sólo sino en el que cada cual hacía su rapiña particular sin esperar el reparto del presidente.
- Por último, la gota que colmó el vaso de la inestabilidad zaireña se empezó a verter en 1994, cuando el genocidio y la guerra ruandeses provocaron la gran crisis de refugiados en los Grandes Lagos. Millones de hutus que huían del horror se concentraron en el Este de Zaire formando campos de refugiados tan grandes como ciudades. Mezclados con éstos había también milicias hutus interhamwe responsables del genocidio tutsi (además de otros grupos rebeldes burundeses y angoleños) que planeaban el contraataque. Lógicamente los Estados vecinos afectados estaban muy recelosos por la presencia de estos grupos rebeldes que les atacaban desde sus asentamientos en territorio zaireño ante la pasividad del gobierno de Kinshasa.
Campo de refugiados en Zaire 1994

Por primera vez en mucho tiempo las fuerzas de la oposición a Mobutu se hallaban en un panorama favorable.
En frente tenían un gobierno débil y desacreditado con un ejército desestructurado e indisciplinado y sin recursos para solucionar sus problemas con dinero como había hecho hasta entonces. Además sus antiguos aliados occidentales ya no daban la impresión de estar dispuestos a salvaguardar el régimen de Mobutu a toda costa (Francia estaba demasiado sola) y, en cambio, la rebelión sí sería bien vista por muchos de los Estados africanos vecinos hastiados por la presencia de guerrillas opositoras en territorio zaireño (rebeldes hutus, UNITA angoleña...).

La chispa de la rebelión se produjo en 1996 cuando las tropas ruandesas entraron en los campos de refugiados del Este del Congo para protegerse de la inminente reconquista hutu. Los banyamulenge (habitantes del Este del Congo de origen tutsi) se unieron a sus pares étnicos para defenderse del hostigamiento que sufrían a manos de los hutus interahamwe y las milicias Mai Mai. Estas luchas étnicas confluyeron con los opositores al régimen de modo que pronto la rebelión amplió su mirada hacia Kinshasa.
Entonces todas las fuerzas del cambio convergieron en la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo (AFDL) con el guerrillero Laurent Désiré Kabila como portavoz.
Kabila había sido guerrillero marxista y compañero de armas del Che Guevara en los sesenta pero su ideología en este momento se inclinaba hacia un socialismo de mercado de base nacional-populista.
Ruanda, Uganda y Angola entraron directamente en la guerra con apoyo económico y militar mientras que Zambia permitió a la AFDL pasar por su territorio, Zimbabwe y Eritrea suministraron armas y Tanzania toleraba la presencia de campos de entrenamiento.
USA había privado a Mobutu de material y asistencia militar desde 1993 y cuando estalló la guerra apoyó a los rebeldes enviándoles armas a través de Ruanda y Uganda y paralizando cualquier intervención internacional (las presiones de Francia en la ONU no fructificaron).

Desde Marzo de 1997 la AFDL tomó fulminantemente Kisangani, Mbuji Mayi y Lubumbashi. Kinshasa quedaba aislada y las misiones diplomáticas occidentales comenzaron a mover sus bazas para garantizar un “aterrizaje suave” de los rebeldes en la capital.
En efecto el riesgo de desestabilización de todo el continente estaba en el aire así que los USA y varios presidentes africanos incitaron las negociaciones entre las partes para una transición ordenada. Indudablemente había que promover un cambio de régimen pero la victoria militar de Kabila podía suponer una reedición del personalismo además de la desintegración territorial del país.

E 4 de Mayo del 97 Mobutu y Kabila se reunieron pero el acuerdo era complicado: el dictador quería un alto el fuego previo para negociar y después organizar unas elecciones bajo su supervisión, el rebelde quería negociaciones previas, salida del poder de Mobutu y preparación de elecciones por el nuevo gobierno.
Finalmente Mobutu partió al exilio el 15 de Mayo ante la imposibilidad de defender Kinshasa y desde Lubumbashi Kabila se autoproclamó Presidente de la República Democrática del Congo (RDC) tomando el poder en la capital tres días después.

Una vez en el poder Kabila no satisfizo las aspiraciones democratizadoras sino que desarrolló una política fue autoritarista y centralista. Creo un Gobierno de transición dominado por la AFDL y marginando a la oposición interna liderada por Etienne Tshisekedi. Las diferencias ideológicas, la asimilación de Tshisekedi al mobutismo, la perspectiva de la derrota en unas elecciones libres y las compromisos con sus aliados indujeron a Kabila al gobierno monolítico.
De modo que desde su mismo nacimiento el nuevo régimen se veía presionado por dos fuerzas que dificultarían su consolidación: la oposición interna y los aliados extranjeros.


LA SEGUNDA GUERRA DEL CONGO

En la segunda guerra del Congo participaron hasta nueve Estados africanos, lo que la valió el sobrenombre de Guerra Mundial Africana. El conflicto se extendió desde Agosto de 1998 hasta Junio de 2003, cuando concluyó formalmente con los Acuerdos de Pretoria.
No obstante aún sobreviven grupos guerrilleros cuya violenta presencia dificulta la consolidación institucional del Estado congoleño. Y del mismo modo la explotación ilícita de sus recursos naturales todavía está pendiente de resolverse.

Como hemos visto, Laurent Kabila pudo tomar el poder e instaurar la República Democrática del Congo gracias al apoyo de Uganda y Ruanda principalmente. La presencia de tropas de ambos países en Kinshasa debilitaba la figura presidencial a ojos de sus compatriotas. Por eso Kabila fue sustituyendo a los militares ruandeses de las fuerzas armadas congoleñas por otros nacionales (incluyendo para más inri tropas hutus interahamwe). Finalmente agradeció el apoyo prestado y pidió a las tropas ruandesas y ugandesas que abandonaran el país con la mayor brevedad provocando la retirada inmediata de los miembros tutsi de su gobierno.
La reacción de estos Estados vecinos a la ingratitud de su antiguo aliado fue de hostilidad abierta y se negaron a abandonar el territorio ocupado alegando razones de seguridad nacional, como proteger a los banyamulenge del Este del Congo. Fueron estos mismos banyamulenge los que se amotinaron en la ciudad de Goma el 2 de Agosto de 1998 dando comienzo a la segunda guerra del Congo.
Con la ayuda de Ruanda y Uganda (a los que más tarde se sumaría también Burundi) los amotinados crearon la Asamblea por la Democracia Congolesa (ADC) que daría origen al grupo armado Reagrupamiento Congoleño para la Democracia (RCD). Enseguida el RCD se hizo fuerte y Ruanda, Uganda y Burundi ocuparon la zona noreste del Congo, incluyendo puntos estratégicos como la planta hidroeléctrica de Inga, el puerto de Matadi en el Atlántico y la región diamantífera de Kisangani.
Cuando Kabila y los suyos ya estaban cercados en Kinshasa sus esfuerzos diplomáticos en el seno de el Comité para el Desarrollo del África Austral dieron por fin sus frutos y Namibia, Angola y Zimbabwe acudieron en ayuda del régimen congolés.

De esta forma se puso en funcionamiento la maquinaria de alianzas que acabaría convirtiendo la crisis interna en la confrontación internacional más grande en la historia del continente africano.
1) Por una parte las fuerzas armadas de la RDC controladas por el gobierno de Kinshasa y que dominan el Oeste y Sur del país. A su lado colaboran en diferente medida por orden decreciente los Estados aliados de Zimbabwe, Angola, Namibia, Chad, Sudán y Libia.
Informalmente también están apoyados por las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, integradas por los genocidas hutus del 94, junto a rebeldes de Burundi y milicias Mai Mai (estos últimos luchan desde dentro de la región de Kivu contra las tropas tutsis extranjeras, los banyamulengues y los gobiernos de Ruanda y Burundi).

2) En la otra parte los ejércitos de Uganda, Ruanda (tutsis) y Burundi, que tratan de impedir el desarrollo de la RDC para así seguir explotando sus recursos. El primero controla el noreste y centro-norte del país y los dos últimos las regiones orientales de Kivu del Norte y del Sur.
La lucha por las ricas reservas minerales ha llegado a provocar enfrentamientos internos dentro de este bando, especialmente entre ugandeses y ruandeses que promovieron sendos grupos rebeldes congoleños, Movimiento de Liberación del Congo (MLC) y Reagrupamiento Congoleño para la Democracia (RCD) respectivamente. Además el RCD se escindió a su vez en dos grupos, RCD-Goma y RCD-ML, pasándose este último al lado de los ugandeses.

A partir de ahí se configurarían dos frentes. Uno oficial, en el que combatían el Gobierno de Kinshasa y aliados contra los rebeldes y aliados; y otro extraoficial dentro de las mismas zonas ocupadas, en el que lucharían por una parte los rebeldes contra las milicias interahamwe y Mai Mai y por otra los propios rebeldes entre sí (RCD-Goma frente a MLC o RCD-ML).
Pese a la presencia de ejércitos regulares de varios Estados, lo cierto es que la confrontación no respondió a la clásica guerra de frentes. Estas tropas eran reacias a choques abiertos y se afianzaban en puntos clave como aeropuertos, carreteras y yacimientos minerales mientras que los combates los llevaban a cabo principalmente grupos guerrilleros parcialmente autónomos. De modo que no existieron grandes batallas y el control territorial fue bastante difuso en los frentes.

Las motivaciones de los Estados combatientes para entrar en el conflicto son diversas aunque la mayoría confluyen en torno a la explotación de los recursos naturales congoleños.
- Ruanda, Uganda y Burundi atacaron con el pretexto de salvaguardad su seguridad ante la inoperancia de Kabila. Sin embargo el acceso a las enormes riquezas congoleñas hizo que estos países con sus altos mandos militares a la cabeza crearon un entramado organizativo (especialmente efectivo en el caso ruandés) para la explotación sistemática de los recursos (minerales, café, madera, ganado, dinero...) de su zona de ocupación bajo control militar.
- Zimbabwe firmó multimillonarios acuerdos comerciales con Kabila (participación mayoritaria en Gecamines, concesión diamantífera para Sengamines...) que favorecían a las empresas relacionadas con el presidente Mugabe, quién paralelamente buscaba acrecentar su prestigio personal en el continente.
- Namibia también entró en la guerra por los intereses en la explotación de recursos del presidente Sam Nujoma y su familia.
- Angola, al igual que en la guerra del 97, buscaba acabar con los rebeldes de la UNITA instalados en el Congo. Su apoyo a Kabila se entiende como un intento de evitar un vacío de poder que favorecería la impunidad de los rebeldes angoleños. Pero también sacó partido de la explotación del petróleo congoleño.
- Algo más tarde se incorporaron al bando gubernamental congolés Chad, Libia y Sudán (este último arrastra un conflicto permanente con Uganda) aunque su ayuda no incluye tropas.
De esta forma el conflicto adoptó, paradójicamente, un carácter lucrativo del que las partes combatientes pueden sacar tajada y el mayor perjudicado es el pueblo congoleño. Los recursos naturales congoleños quedan así a merced de los Estados vecinos lo cual ha terminado por minar, incluso después de esta segunda guerra, sus posibilidades de desarrollo económico.

Como decíamos la llegada de los aliados de Kabila en el último momento dio una nueva dimensión internacional al conflicto.
Los Estados occidentales decidieron mantenerse neutrales y no intervenir. No obstante las simpatías de los USA estaban, como en la primera guerra, con Kabila, garantía de estabilidad para el país. Por su parte Francia, que había apoyado hasta el final a Mobutu, prefería la derrota del nuevo régimen para recuperar la vieja influencia francófona en la región. Hay que recordar que cuando Kabila tomó el poder suprimió las antiguas concesiones de explotación francesas y se las entregó a empresas norteamericanas.

En Septiembre del 98 las tropas zimbabwesas rompieron el cerco de Kinshasa mientras que las angoleñas penetraban en el país desde el Sur haciendo retroceder a los rebeldes. Entonces la guerra fue entrando en una fase de estabilización aunque con frentes algo difusos de manera que desde el 99 los combates los llevarían a cabo mayoritariamente fuerzas irregulares.
En Noviembre hizo su aparición el Movimiento de Liberación del Congo (MLC), grupo rebelde apoyado por Uganda que operaba en la zona Norte del país. Su líder era Jean Pierre Bemba.

Pronto aparecieron las primeras discrepancias entre los enemigos de Kabila. Desde Abril del 99 las tensiones entre Uganda y Ruanda van creciendo con cruce de deslealtades por parte de sus grupos rebeldes protegidos hasta que en Agosto ambos ejércitos se enfrentan abiertamente en la ciudad de Kisangani.
Curiosamente en estas fechas se firmó el Acuerdo de Alto el Fuego de Lusaka (Zambia), primer intento de terminar con la guerra con el propósito de colaborar en el desarme de los grupos armados y avanzar en el diálogo político congoleño. Fue firmado el 10 de Julio de 1999 por todos los Estados implicados (Ruanda, Uganda, República Democrática del Congo, Zimbabwe, Namibia y Angola,) y más tarde ratificado por el Movimiento de Liberación del Congo (1-8-99) y por 50 miembros fundadores del Reagrupamiento Congoleño por la Democracia (31-8-99). El acuerdo consistía en que una Comisión Militar Conjunta integrada por todos los combatientes identificaría y desarmaría a los grupos armados del país, especialmente a los hutus genocidas del 94.
Por fin el Consejo de Seguridad intervino autorizando una Misión de las Naciones Unidas para el Congo (resolución nº 1279 del 30 de Noviembre de 1999). La MONUC contaba con 5.537 cascos azules y 500 observadores y objetivo era monitorear el cumplimiento del Acuerdo de Lusaka[2].
Cascos azules de la MONUC
A pesar de todo las ofensivas continuaron por ambas partes (aunque especialmente por los rebeldes) y ni el despliegue militar de la ONU ni los esfuerzos diplomáticos pudieron pararlas. La colaboración no fue buena y los incidentes frecuentes por lo que el Acuerdo de Lusaka nunca se aplicó.

Por aquella época las grandes batallas tenían lugar en zonas económicamente estratégicas muy concretas, como los yacimientos de cobalto y cobre de Katanga o los diamantíferos de Mbuji Mayi. También podían organizarse rápidas escaramuzas atacando minas justo antes del traslado de la mercancía, incautarla y volver a la posición previa. El objetivo era arrebatar al enemigo los recursos mineros de los que dependían para financiar la guerra.

La crisis se agravó cuando el 16-1-2001 el Presidente Laurent Desire Kabila fue asesinado por un miembro de su guardia personal en el palacio presidencial (los entresijos políticos de este crimen siguen siendo hoy una incógnita).
Sin embargo este asesinato fue un impulso para los acuerdos de paz. El candidato elegido para sucederle fue su propio hijo Joseph Kabila, bien visto en occidente y respaldado por los parlamentarios de la RDC y los Estados aliados. Rápidamente el nuevo Presidente se reunió con su homólogo ruandés Kagame para proseguir en la ejecución del Acuerdo de Lusaka y poco después Ruanda y Uganda iniciaron una retirada parcial de sus tropas.
Joseph Kabila

Sin embargo la violencia se había extendido tanto que resultaba imposible pararla de la noche a la mañana. Por ejemplo en la zona ruandesa los banyamulenge (tutsis) se amotinaron varias veces llegando a enfrentarse a las propias tropas ruandesas. Por el contrario el orden y la seguridad crecían en el territorio controlado por el Gobierno de Kinshasa.
Otro paso significativo fueron las negociaciones intercongoleñas de Sun City (Sudáfrica) en Abril de 2002. En ellas se estableció el Plan Mbeki II que diseñaba un sistema político con un Presidente de la República honorífico, un Consejo Superior de la República colegial que ejercería el poder efectivo y un Consejo de Defensa que resolviera la cuestión militar y de seguridad.
Pero entonces Joseph Kabila quiso dividir a la oposición y consiguió firmar un acuerdo exclusivamente con el MLC por el que él se mantenía como Presidente y Jean Pierre Bemba sería Primer Ministro (los malentendidos sucesivos impidieron su materialización pero el presidente logró su objetivo de ganar tiempo).

Los acuerdos definitivos para la pacificación del país vendrían en los meses siguientes.
El 30-7-2002 Ruanda y la RDC firman en Pretoria (Sudáfrica) un tratado de paz en virtud del cual aquella se comprometía a retirar 20.000 soldados ruandeses del país[3] y ésta a desarmar a las milicias hutus interahamwe activas.
Con Uganda se llegó a un arreglo similar el 6 de Septiembre en Luanda para la normalización de las relaciones y la retirada de las tropas ugandesas (aunque su cumplimiento ha traído complicaciones).
Por fin el 17 de Diciembre de 2002 se firmó el Acuerdo Global e Inclusivo de Pretoria (Sudáfrica) por parte de todas las fuerzas congoleñas implicadas, la oposición política y la sociedad civil[4]. Este tratado de paz ponía formalmente fin a la guerra y establecía un cronograma para la transición democrática con una Constitución y un Gobierno concertados y transitorios.
El 18 de julio de 2003 asumió el cargo un nuevo gobierno de transición conformado por un Presidente (Joseph Kabila) y cuatro Vice-presidentes representantes de la oposición.

Sin embargo una vez firmados los acuerdos de paz la violencia no ha cesado por completo precisamente porque la guerra se había llevado a cabo a través de grupos informales que en parte aun persistían. El Gobierno ha tenido problemas para implantar una administración pública centralizada en las zonas donde las facciones aun mantienen estructuras militares de poder y para conformar un nuevo ejército nacional. Hubo un nuevo despliegue de fuerzas militaros de la MONUC en Bunia en Noviembre de 2003.
Los episodios de violencia más graves ocurrieron en la región de Ituri con la matanza étnica de un centenar de civiles en Junio de 2004. También reseñables son el levantamiento de un grupo de soldados en la ciudad de Bukavu y el intento de golpe de Estado del General Lengue.

De hecho la persistencia de la violencia obligó a postergar las elecciones de Junio de 2005 a Julio de 2006. Con una nueva Constitución promulgada los comicios se celebraron el 30-7-06 y en ellos Kabila obtuvo el 45% de los votos y Jean Pierre Bemba el 20%. El cuestionamiento de estos resultados provocó duros enfrentamientos en las calles de Kinshasa con un saldo de 16 muertos. Con todo la segunda vuelta de las elecciones el 29-10-06 volvió a dar la victoria a Cavila con un 58% frente a 42%.

EPÍLOGO:
La segunda guerra del Congo es responsable de millones de muertos y desplazados a parte de dejar a uno de los países más ricos de África entre los más atrasados del planeta.
Durante la guerra abierta 1998-2002 hubo 3’9 millones de muertos (directa o indirectamente a causa del conflicto) con una media de 1.200 muertes diarias, 1’7 millones de desplazados, 450.000 refugiados y 40.000 mujeres violadas.
Las cifras a día de hoy hablan de 6 millones de muertos, la mayoría por hambre o enfermedades. Estas cifras demuestran lo mucho que aun queda por hacer en el país no ya en la reconstrucción política sino más en la reconstrucción social y humanitaria.









LA CONEXIÓN DEL COLTAN CON LA GUERRA

Este trabajo partía de la premisa de que el conflicto congoleño estaba estrechamente relacionado con la explotación de sus recursos naturales.
Para demostrarlo documentalmente me he basado en el INFORME DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE NACIONES UNIDAS DEL 12 DE ABRIL DE 2001. Aunque el informe sea antiguo no está desfasado y nos sirve para nuestro propósito de analizar cómo se configura el entramado organizativo que permite la explotación por parte de los ocupantes (con especial énfasis en el negocio del coltan). A continuación paso a contar la génesis y resultados del informe.

EL INFORME DE LA ONU:

En 2000 la ONU organizó un grupo de expertos encargado de examinar la cuestión de la
explotación ilegal de los recursos naturales y otras formas de riqueza en la República Democrática del Congo. Asimismo también les fue encomendada la misión de investigar los vínculos existentes entre dicha explotación y la continuación del conflicto en ese país.
Este grupo elaboró tras seis meses de trabajo sobre el terreno un informe para el Consejo de Seguridad. En dicho informe constataban la presencia de tropas extranjeras en suelo congoleño y denunciaban la implicación de gobernantes, altos cargos militares y comerciantes sin escrúpulos en la explotación sistemática y organizada de los recursos aprovechando la guerra y la desestructuración en la RDC.
«Entre la explotación de los recursos naturales y la continuación del conflicto de la República Democrática del Congo existe una relación basada en cinco factores que no se excluyen mutuamente: el primero es la capacidad de los países para utilizar sus propios recursos a fin de mantener la guerra hasta cierto punto, como en el caso de Angola; el segundo su capacidad para arrebatar recursos al enemigo y emplearlos para librar la denominada “guerra autosostenida”, como ocurre con Rwanda; el tercero es la intención de ciertos gobiernos de aprovechar la situación de guerra y usarla para transferir riquezas de otro país a su economía nacional, como sucede con Rwanda y Zimbabwe; el cuarto es la voluntad de los particulares y las empresas que procuran mantener la guerra a fin de obtener beneficios políticos, financieros o de otro tipo, por ejemplo, los generales y otros altos mandos de los ejércitos de Uganda y Zimbabwe, así como algunos altos funcionarios y políticos sin escrúpulos del Gobierno de la República Democrática del Congo; el quinto es la capacidad de una de las partes beligerantes para ofrecer incentivos (minerales y de otro tipo) a sus aliados y soldados, como es el caso de la RDC».

Los productos objeto de mayor explotación fueron los recursos minerales (coltán, diamantes, oro, casiterita...), recursos agrícolas, forestales y fauna y flora silvestres, (madera, café, marfil...), y productos financieros (transferencias financieras, evasión de impuestos y saqueos bancarios).

Primero fue el sencillo método del saqueo masivo de los recursos a manos de los ejércitos de ocupación[5]. Una vez agotados los recursos, la explotación pasó a una fase de extracción activa mediante un entramado perfectamente organizado. Dicho entramado ha acabado además con los negocios locales por la violencia y el hostigamiento, derivando en controles monopolistas y de fijación de precios por parte de los ocupantes.
El caso más lacerante es el de Ruanda, la cual ha montado toda una estructura para-estatal con conexiones gubernamentales y un entramado militar, empresarial y bancario con la que logra enriquecerse mediante el propio conflicto. Por su parte las redes ugandesas son más informales aunque también con la implicación de sus mandos militares y similares consecuencias explotadoras. Paralelamente han aparecido redes comerciales ilegales dirigidas entre los mandos militares y los traficantes.

Para el grupo de expertos el origen de la trama explotadora se sitúa en la primera guerra congoleña en 1996, cuando las fuerzas rebeldes de la AFDL apoyadas por Angola, Ruanda y Uganda contra Mobutu conquistan la zona Este del país creando nuevas estructuras de poder y organizando la explotación de los recursos bajo control militar. Los sustanciosos negocios que antes manejaban (legal e ilegalmente) comerciantes civiles congoleños se convierten entonces en botín de guerra de los rebeldes y sus aliados extranjeros. Según algunas fuentes, los presidente de Ruanda y Uganda, Paul Kagame y Yoweri Museveni, y el líder rebelde Laurent Désiré Kabila llegaron a un acuerdo sobre los recursos financieros durante la rebelión de la AFDL. El instrumento de este acuerdo fue el Banque de Commerce, du Développement et d’Industrie (BCDI), situado en Kigali. El informe añade un ejemplo concreto para reseñar los vínculos financieros entre el BCDI, el Citibank de Nueva York como banco corresponsal y algunas compañías y personas.
Por carta firmada por J. P. Moritz, Director Gerente de la Société minière de Bakwanga (MIBA), compañía productora de diamantes, y el Sr. Ngandu Kamenda, el Director Gerente de la MIBA ordenó que se pagasen 3,5 millones de dólares de los EE.UU. a la Générale de comerse d’import/export du Congo (COMIEX), compañía propiedad del difunto Presidente Kabila y de algunos de sus aliados más próximos, tales como el Ministro Victor Mpoyo, con cargo a una cuenta del BCDI y por conducto de una cuenta del Citibank. Esa suma de dinero se pagó como contribución de la MIBA al esfuerzo bélico de la AFDL.

Un año después la AFDL tomó Kinshasa y su líder, Laurent Kabila, se postuló como presidente, sin embargo las ambiciones extranjeras sobre los recursos congoleños no cesaron a pesar de los lucrativos contratos que el Gobierno concertó con sus antiguos aliados. El nuevo asalto al pastel congoleño fue una de las razones de mayor peso para la Segunda Guerra del Congo, aunque los Gobiernos extranjeros adujeron razones políticas y de seguridad.

Las estructuras preexistentes desde el 96 facilitaron las actividades de los ocupantes en este segundo momento. Es el caso de las estructuras administrativas establecidas por Uganda y Ruanda, que se permitieron nombrar directa e indirectamente gobernadores regionales y autoridades locales afines. El informe cita como caso significativo el nombramiento de la Gobernadora de la provincia de Ituri Adele Lotsove por parte del General ugandés Kazini a cambio de su colaboración; lo mismo ocurre en el lado ruandés.
Igualmente organizada está la red de transportes que permite el paso de material a través de la frontera congoleña. Se introducen en el país armas, soldados y mercancías y se sacan recursos naturales y otros productos junto con comerciantes para el contrabando en un flujo continuo. La evolución de los medios de transporte en la región ha contribuido a extender la explotación. Si durante la primera guerra el traslado ilegal de mercancías se hacía sobre todo por tierra, en la segunda lo común es el transporte aéreo mediante un número creciente de aviones, siendo habitual el uso de aviones y aeropuertos militares.
El suculento negocio del transporte aéreo tampoco está libre de implicaciones en el conflicto: las nuevas empresas beneficiarias son propiedad de parientes y amigos de los presidentes o altos cargos militares de los Estados combatientes. Así la compañía Air Alexander, cuya propietaria es Jovia Akandwanaho, cuñada del Presidente ugandés Museveni y esposa del general Salim Saleh (hermano de Museveni); Air Navette, que tiene tratos con el mencionado general y con Jean-Pierre Bemba; Jambo Safari, cuyo propietario es Modeste Makabuza, protegido del Presidente ruandés Kagame. Entre las compañías occidentales relacionadas con el transporte ilegal de mercancías de la RDC está la belga Sabena Cargo, la cual “según fuentes muy fidedignas” traslada coltan desde el aeropuerto de Kigali hacia destinos europeos.
Y por supuesto no faltan los traficantes extranjeros que pululan allá donde la guerra abra posibilidades de beneficio, tal es el caso del tristemente famoso Victor Butt, quien alquila la mayor parte de los aviones empleados por las compañías aéreas, o la veterana traficante Aziza Kulsum Gulamali, que además fue nombrada por la CCD-Goma Directora General de la SOMIGL.

Al calor del lucro económico de la explotación descrita se han creado distintas empresas mixtas, la más importante de las cuáles es la SOMIGL (Sociedad Minera de los Grandes Lagos), ligada al ejército ruandés y que está integrada por tres sociedades: la Africom (belga), la Promeco (ruandesa) y la Cogecom (surafricana[6]). Todas las licencias para la compra-venta del coltan fueron suprimidas a fines del 2000 con lo que los ocupantes ruandeses ejercen el control monopolístico sobre el comercio en su zona de influencia (la SOMIGL obtuvo el monopolio del coltan).
Hay que recordar que, mientras en la parte ugandesa este entramado está en manos de personas privadas, en la parte ruandesa la mayoría de las empresas implicadas son propiedad del Gobierno y del Ejército (o del círculo del Presidente Kagame)[7]. Poseen, por supuesto, sus propias compañías de transporte que son propiedad de parientes cercanos a los presidentes de Ruanda y Uganda. Utilizan los aeropuertos de Kigali y Entebe para recibir los recursos expoliados y enviar armas y municiones a la RDC.
Según indicios del grupo redactor del informe la empresa Rwanda Metals, dedicada al comercio de la columbotantalita, estaría controlada por el Frente Patriótico Ruandés (FPR). Otros indicios apuntan a que el Ejército Patriótico Ruandés (EPR) es accionista de la empresa Grands Lacs Metals que comercia igualmente con coltan[8].

Paralelamente se ha configurado una trama financiera con bancos que se han subido al carro para canalizar el flujo de capital consiguiente. Los bancos y compañías financieras que operan en territorio ocupado tratan directamente con las capitales ruandesa y ugandesa. Varios bancos con sede en Kinshasa operan en el Este del país con los ocupantes, otros incluso han trasladado su sede a Kigali.
Así el FPR posee importantes vínculos bancarios. El informe subraya los casos especiales del BCDI y el BCD. La Banque de Commerce, du Développement et d’Industrie (BCDI) tiene su sede en Kigali y sus accionistas principales son el Frente Patriótico Ruandés, COMIEX y Alfred Khalissa. Durante la primera guerra el BCDI canalizó la mayoría de las transacciones financieras hacia la AFDL de Kabila. Tras su victoria, Kabila creó el Banque de Commerce et du Développement (BCD), entre cuyos accionistas están precisamente COMIEX y Alfred Khalissa, con lo que indirectamente el Frente Patriótico Ruandés también es accionista del BCD a pesar de la guerra.
En conexión con la red ruandesa está la CCD-Goma. Este movimiento rebelde cuenta con el banco SONEX para sus transacciones financieras con el BCDI ruandés. También controla la recaudación de impuestos en el sector minero (principalmente del coltan, oro y diamantes). Y recibe un millón de dólares mensuales por la concesión del monopolio sobre la columbotatalita a la compañía SOMIGL. Para distribuir los recursos incautados la CCD-Goma los envía a Dar es Salam (Tanzania) para venderlos en los mercados internacionales.
Uganda no posee los entramados bancarios ruandeses para financiar la guerra sino que lo hace con cargo a los presupuestos de defensa. No obstante el crecimiento económico provocado por la explotación de los recursos congoleños ha permitido al Estado ugandés aumentar su recaudación tributaria, fortalecer su clase empresarial y mejorar su balaza de pagos (con asistencia del FMI incluida), con lo que justamente gracias al conflicto ha podido aumentar en términos absolutos la partida presupuestaria de defensa paralelamente al crecimiento económico nacional. El sistema de expolio ugandés se basa en la reexportación, es decir, etiquetar como productos ugandeses las importaciones procedentes de la RDC, el coltan entre ellas.


Para ver más claramente la conexión entre los ejércitos ocupantes y la explotación ilegal de recursos congoleños podemos echar un vistazo a las partidas presupuestarias asignadas a los ejércitos y después compararlas con unos gastos efectivos superiores.
Ruanda y Uganda, con 25.000 y 10.000 soldados en la RDC respectivamente, teniendo en cuenta sus salario y estimando el gasto en armas, municiones y transporte, no podrían sostener la ocupación sólo con el presupuesto declarado. Por su parte la RDC, a pesar de la ausencia de datos fidedignos, se estima que podría contar con alrededor de 50.000 soldados y un alto gasto bélico a pesar de sus problemas económicos. Entre sus aliados, Zimbabwe, con cerca de 10.000 soldados en la RDC, ha reducido curiosamente su presupuesto de defensa justo cuando envió las tropas, mientras que Angola con 3.000 soldados y Namibia con 2.000 sí han mantenido las partidas iguales.
Y por supuesto los movimientos rebeldes como el MLC (Movimiento para la Liberación del Congo), la RCD-Goma (Reagrupamiento Congoleño para la Democracia-Goma) y la RCD-ML (RCD-Movimiento de Liberación) financian sus tropas con fondos inciertos. Con 12.000-15.000 soldados los dos primeros y 3.000 el último, su paga es irregular o no existe con lo que los soldados participan en la explotación de recursos o recurren al saqueo. A su vez los dirigentes de estos movimientos pueden ceder concesiones comerciales a empresarios a cambio de suministro de material militar, como ha sido el caso de Jean Pierre Bemba del MLC.
Cuando los recursos naturales han escaseado o la necesidad de armas se ha acuciado se han producido enfrentamientos directos por el control de yacimientos concretos, incluso entre los propios ocupantes ruandeses y ugandeses o entre los rebeldes de RCD y MLC[9]. Otras veces sin embargo estos choques se han tornado en relaciones comerciales en las que los Mai-Mai vendían coltan al EPR.

Con ello demostramos que los ejércitos disponen de fuentes de financiación suplementarias y éstas no pueden provenir sino de la explotación de recursos naturales en las zonas ocupadas, con lo que nos hallamos ante una guerra autofinanciada.
«El Grupo llega a la conclusión de que existe un vínculo entre la explotación de los recursos naturales de la República Democrática del Congo y la continuación del conflicto».

Los países que más se han lucrado con la usurpación de estos beneficios han sido Ruanda, Uganda y Zimbabwe; Namibia en poca medida y Angola casi apenas. Los mecanismos mediante los cuales se financia la guerra son esencialmente la compra de equipo militar con pago directo, los acuerdos de cambio de equipo por concesiones de explotación y las actividades conjuntas.
- El Ejército Patriótico Ruandés consigue fondos a través de varias vías perfectamente organizadas desde arriba y desde abajo: actividades comerciales directas, ganancias por acciones del EPR en compañías, pagos de la CCD-Goma, recaudación de impuestos y pagos por protección, toma de tierras por los soldados. El sistema ugandés es prácticamente el mismo pero con un comercio de carácter privado (la particularidad de la reexportación explicada antes).
- La República Democrática del Congo ha financiado la guerra mediante concesiones monopolísticas a empresas, recaudación de impuestos o creación de compañías mixtas. El Gobierno sustrae parte de las ganancias de empresas como la Société minière de Bakwanga (MIBA) y la Générale des carrières et des mines (Gecamines). Sin embargo la precipitación por la imperiosa necesidad de dinero y armas para la defensa del régimen ha hecho que la RDC malgaste gran parte de sus posibilidades futuras de crecimiento económico.
- Zimbabwe ha sacado tajada de esta precariedad del Gobierno de Laurent Kabila, el cual ofreció los recursos de las regiones de Kasai y Katanga como “incentivos de asistencia” a sus potenciales aliados. Empresas y dirigentes zimbabweses se han beneficiado con la creación de empresas mixtas que, como Sengamines, recibían concesiones y trato preferente del Gobierno congoleño o bien emprendían actividades conjuntas con empresas del país. Por lo demás Zimbabwe financia su participación en la guerra vía presupuesto militar mayoritariamente.
- Angola y Namibia también han firmado acuerdos para la creación de empresas mixtas en la RDC aunque, a diferencia de Zimbabwe, no hay pruebas de que ofreciera armas y apoyo a cambio de recursos naturales. Ambos países sufragan su pequeña presencia militar con el presupuesto de defensa.

El grupo de experto investigó a su vez la complicidad de otras instancias gubernamentales y empresariales en el comercio ilegal de recursos congoleños.
«Los donantes bilaterales y multilaterales y algunos países, tanto vecinos como distantes, han facilitado con su pasividad la explotación de los recursos de la República Democrática de Congo y la continuación del conflicto; también algunas empresas privadas y determinadas personas han desempeñado un papel vital».

Las donaciones internacionales a Ruanda o Uganda han podido contribuir indirectamente al mantenimiento de la explotación en la medida en que los fondos que estos Estados debieran destinar a asistencia social, educación, sanidad... han sido otorgados por la ayuda internacional con lo que el ahorro presupuestario ha podido emplearse para la guerra. Los principales donantes bilaterales de Ruanda y Uganda han sido Alemania, Dinamarca, los Estados Unidos y el Reino Unido.
Mucho más grave es la actitud irresponsable del Banco Mundial en defensa de los Estados ocupantes a pesar de conocer la realidad. Como donante multilateral el BM ha apoyado a Uganda y Ruanda en su programa de alivio de la deuda y ha aplaudido sus resultados económicos, sin atender a que éstos fueran en parte fruto de la explotación de recursos en la RDC como así confirmaban los inflados datos de sus exportaciones.

A parte de los contendientes hay otros países de la región que tienen su papel de comparsa en la explotación de lo recursos congoleños aunque sin intereses directos. En virtud de los acuerdos económicos regionales Tanzania y Kenia eran utilizadas por Ruanda, Uganda y Burundi para exportar “sus” productos desde los puertos marítimos de Dar es Salam y Mombasa respectivamente. Más cuestionable es la pasividad de la República Centroafricana frente a las actividades de el MLC en la capital Bangui.
Según el informe empresas importadoras occidentales como Sabena Cargo y SDV (perteneciente al grupo Bollore) conocían la verdadera procedencia del coltan “ruandés”. O la pasividad del banco Citibank que actuó como corresponsal del BCDI ruandés en las transacciones financieras.

Entre las personas individuales que han contribuido al mantenimiento de la explotación y la guerra destacan los Presidentes de los Estados en liza.
El difunto presidente congoleño Laurent Kabila abrió la veda de la explotación ilegal de los recursos naturales cuando, estando al mando de la AFDL, se arrogó la legalidad para hacer concesiones ilítitas a cambio de apoyos. El Presidente ruandés Paul Kagame tiene relaciones cercanas con los empresarios ruandeses que operan en la RDC, conoce la organización y actividades del EPR (fue Ministro de Defensa) y ha hecho jugosas declaraciones públicas con respecto al expolio congoleño, lo cual deja a las claras que está informado y aun así tolera las actividades ilícitas ruandesas en la RDC. El Presidente ugandés Yoweri Museveni ha protegido los negocios de sus familiares en las zonas ocupadas y ha concedido cargos importantes a personas implicadas en actos delictivos en la RDC (actos que él mismo conocía a través de informes).
Por último ersonal de las embajadas y organismos de cooperación occidentales también han participado en operaciones de este tipo, así varios funcionarios de embajadas situadas en Kigali o el autoproclamado cónsul honorario de los USA en Bukavu, Ramnik O. Kotecha, que además es presidente de la corporación Kotecha que comercia con coltan.


Este es el panorama de la conexión entre guerra y expolio en la RDC en el periodo 1998-2003.
Dado que la única razón para aceptar la presencia de tropas en esas zonas es la persistencia de la guerra y la inseguridad, los implicados en la explotación han hecho todo lo posible para perpetuar el conflicto que tan pingües beneficios les ha reportado.
Al ser la guerra autosostenible se han creado entramados ilícitos que probablemente asumirían el poder efectivo si los ejércitos extranjeros abandonaran la RDC. A juicio del grupo de expertos los cárteles tienen ramificaciones y conexiones en todo el mundo y representan la próxima amenaza grave para la seguridad de la región.

Para concluir el informe apunta varias recomendaciones que posibiliten romper el status quo de conflicto y explotación. Entre ellas las más importantes a mi parecer son tres:
En primer lugar el embargo temporal sobre las importaciones y exportaciones de minerales y otros productos por parte de Ruanda, Uganda y Burundi hasta que se aclare su implicación en la explotación de los recursos congoleños. En segundo lugar la congelación de los activos financieros de los movimientos rebeldes, las empresas y los particulares que se financian con dicha explotación. Tercero el embargo de todo el material militar proporcionado a los grupos rebeldes y la suspensión de la cooperación militar con los Estados con tropas ocupantes.



ANEXO DEL INFORME:










LA CONEXIÓN HOY:

Por desgracia estas recomendaciones con las que concluye el informe no se han cumplido con el rigor que la gravedad del conflicto exigía. La primera se enfrenta al escollo insalvable del contrabando y las otras dos a los poderosos complejos financiero y militar.

Los principales destinos de las exportaciones de coltan son los USA, Alemania, Bélgica, Holanda y Kazajstán. Según el Centro Internacional de Estudios del Tantalio-Niobio (Tantalum-Niobium International Study Center-TIC) más de treinta empresas están acusadas de importar coltan de la RDC de las cuales 27 son occidentales (la mayoría belgas, holandesas y alemanas).
Los datos de 2006 reflejan que el coltan congoleño solo proporciona el 4% del mercado mundial y su precio no sobrepasa los 80$ el Kilo. Pero lo cierto es que la necesidad de tantalio ha disminuido y las grandes multinacionales del sector pueden abastecerse con la producción de otros países como Australia, Canadá y Brasil.
Sin embargo el contrabando de coltan en la RDC continúa aunque a menor escala. Las compañías de tratamiento de tántalo HC Starck (Alemania) y Cabot Corp. (USA) han dejado formalmente de comprar en el país pero en realidad consiguen parte de su aprovisionamiento a través de intermediarios internacionales como Sogem (Bélgica) y A&M Metals (Reino Unido) que continúan operando en la RDC. Estas son las dos grandes empresas que copan el 70% del sector pero también hay otras menores como Ningxia (China), Kazatomprom (Kazajstán) y Showa-Denko (Japón) que con mayor impunidad siguen abasteciéndose del coltan congoleño.

Por su parte los grandes fabricantes de teléfonos móviles (Nokia, Motorola...), ante la situación de crisis humanitaria para los congoleños y de imagen para ellas, anunciaron que dejarían de adquirir coltan procedente de África central. Sin embargo alegan la dificultad de conocer con exactitud el origen del mineral y se remiten a la integridad de los distribuidores internacionales. Como ya hemos mencionado fuentes científicas, por el contrario, dicen que un estudio físico-químico puede desvelar este origen incierto.

Respecto a las redes de transporte a pesar de las presiones sobre compañías occidentales en la región éstas siguen en manos de militares y traficantes. La compañía aérea belga Sabena, que transportaba el coltan desde Kigali hasta Bruselas, anunció en 2001 la suspensión del servicio. No obstante siguen existendo varias rutas alternativas para los traficantes tales como Mombasa (Kenia), Dar es Salam (Tanzania), Bangui (República Centroafricana) y Duala (Camerún).

Como crítica al informe del grupo de expertos diremos que una de sus limitaciones consistió en que, al trabajar sobre el terreno, desentrañaron los entramados africanos de explotación pero perdieron la visión global. El informe explicaba cómo el coltan pasaba de las minas controladas por los soldados a puestos comerciales donde los traficantes lo adquirían y con la complicidad de Ruanda y Uganda se enviaba a los mercados internacionales a través de puertos africanos. Pero en este punto limitaba su investigación, perdiendo de vista el camino del mineral hasta nuestros teléfonos móviles.
Son escasas las referencias a compañías occidentales implicadas si exceptuamos algunas como Sabena o Citibank.
Algunos periodistas independientes como Keith Harmon Snow o Sprocket afirman que el grupo de expertos tenía vínculos con las principales empresas tratantes de coltan en occidente. En concreto citan a las norteamericanas Cabot Corp. y OM Group, la alemana H.C. Starck (filial de Bayer hasta hace unos meses) y la china Nigncxia. Estas empresas se dedican a la transformación del coltan en tántalo y venden su producción a los fabricantes de alta tecnología como Nokia, Motorola, Samsung, Alcatel, Sony, Compaq, Dell, Ericsson, HP, IBM, Siemens...
Por otro lado el Servicio de Información para la Paz Internacional (IPIS) realizó precisamente un estudio sobre las vinculaciones de empresas occidentales con el coltan congoleño. En él rebelan cómo compañías belgas como Cogecom y Cogear han financiado a los rebeldes congoleños de RCD mediante sus transacciones a la SOMIGL (Sociedad Miera de los Grandes Lagos), que controla monopolísticamente el comercio de coltan en el Este del Congo y vinculada a las tropas ruandesas ocupantes (aliados de la RCD). También se han identificado transacciones del grupo alemán Masingiro GMBH a la Somigl por la compra de coltan destinado presuntamente a la fábrica alemana de H.C. Starck. Este coltan habría sido transportado hasta Alemania por las compañías aéreas TMK (vinculada a la RCD) y las belgas A.B.A.C y NV Steinvweg. Así mismo las compañías Finmining y Raremet compran el coltan a Rwanda Metals, empresa vinculada al ejército ruandés, y lo revenden a la fábrica de transformación Ulba en Kazajstán. El propietario de ambas compañías, el suizo Chris Huber, podría estar ligado con el traficante Victor Butt. La empresa de riesgo compartido Eagle Wings Resources (EWR) fue formada por la americana Trinitech y la holandesa Chemi Pharmacie Holland. Su representante en Kigali es el cuñado del Presidente ruandés Paul Kagame, quien fue denunciado por el informe de la ONU por sus implicaciones en el expolio congoleño.


EPÍLOGO:

De esta forma continúa hoy el negocio ilícito del coltan en el mundo si bien las cifras de ingreso que representa no son ni de lejos las del periodo 1998-2003.
En la parte africana parece que la retirada de los ejércitos extranjeros ocupantes ha liquidado los entramados organizados de explotación que comentaba el informe sin embargo el tráfico sigue vigente a manos de elementos insubordinados e informales.
En la parte, digamos, del Norte podemos diferenciar primero las empresas occidentales que operan directamente en la RCD (y que se citan en el informe), segundo las compañías transformadoras del tántalo que importan el coltan de la RDC a pesar de todo, y tercero los grandes fabricantes de telefonía móvil que tienen la responsabilidad moral (sin perjuicio de la legal) de conocer el origen de sus suministros.
Esperemos que con el tiempo y la normalización democrática del país el volumen del expolio vaya descendiendo aun más y por fin la República Democrática del Congo pueda dejar de sentir que los recursos naturales son su maldición.












ÍNDICE DE NOMBRES Y CONCEPTOS

Banyamulenge: habitantes del Este del Congo de origen tutsi protegidos por Ruanda.

Bemba, Jean Pierre: principal opositor a Joseph Kabila derrotado en las elecciones de Junio de 2006. Líder del movimiento guerrillero RCD-ML, escindido del RCD, que participó en la segunda guerra del Congo apoyado por Uganda.

Ejército Patriótico Ruandés (APR): ejército nacional de Ruanda.

Frente Patriótico Ruandés (FPR): partido político tutsi liderado por Kagame que recuperó el poder frente a los genocidas hutus y hoy gobierna Ruanda.

Hutus: origen tribal de la mayoría de la población de Ruanda. Los años de explotación por parte de belgas y tutsis durante el régimen colonial desembocaron en una guerra civil y en el genocidio tutsi del 94. Tras su derrota a manos del FPR tutsi dos millones de hutus (entre ellos las milicias interawne, responsables del genocidio tutsi) se refugiaron en los países vecinos, principalmente en el Este del Congo.

Kabila, Joseph: presidente de la RDC desde 2001 tras el asesinato de su padre, Laurent Kabila. Con él se inicia el proceso de paz entre los combatientes y la transición hacia un Estado democrático estable. En 2006 ha sido proclamado vencedor de las elecciones de Junio aunque el opositor Jean Pierre Bemba no ha reconocido los resultados.

Kabila, Laurent Désiré: guerrillero de raíces marxistas, acusado de varias violaciones de los derechos humanos, luchó contra los belgas primero y contra Mobutu después. Portavoz del AFDL, se proclamó presidente tras su victoria en la primera guerra del Congo en 1997 y re-denominó al país como República Democrática del Congo (RDC), aunque repitió las pautas autoritarias de su predecesor. Tras sólo un año en el poder Ruanda, Uganda y Burundi le declararon la guerra, desencadenando la Primera Guerra Mundial africana. Murió asesinado el 26-1-2001 sucediéndole en la presidencia su hijo Joseph Kabila.

Kagame: presidente de Ruanda durante el conflicto.

Kampala: capital de Uganda.

Katanga: región de la RDC que tradicionalmente ha reivindicado la autonomía. Su territorio es rico en cobre y allí se afinca la empresa estatal Gecamines.

Kigali: capital de Ruanda.

Kinshasa: capital del Congo. Durante el colonialismo fue llamada Leopoldville en honor al rey belga Leopoldo II.

Kisangani: ciudad del Sur de la RDC con abundantes recursos mineros.

Kivu: región oriental de la RDC que concentra gran parte de sus recursos naturales. Separada en dos zonas, Kivu Norte y Kivu Sur, ocupa todo el Este del país y limita con Uganda, Ruanda y Burundi.

Leopoldo II: monarca belga patrocinador de la colonización del Congo. Tras descubrir las inmensas riquezas del territorio las disimuló ante sus colegas europeos y promovió la creación del Estado Libre del Congo como zona de comercio abierto bajo su control personal y filantrópico. Sin embargo los belgas explotaron a los trabajadores nativos hasta la esclavitud mucho más de lo que lo habían hecho los antiguos esclavistas árabes.

Milicias interahamwe: guerrilleros hutus responsables del genocidio tutsi del 94. Tras su derrota se refugiaron principalmente en el vecino Congo (desde donde planeaban una nueva guerra), creando un clima de animadversión constante entre Ruanda y los gobiernos congoleños de Mobutu primero y Laurent Kabila después.

Milicias Mai- Mai: grupo guerrillero difuso combatiente en la segunda guerra del Congo apoyando al Gobierno de Kinshasa frente a las tropas ruandesas del Este del país.

Mobutu Sese Seko (Joseph-Désiré Mobutu): presidente dictador del Congo entre 1965 y 1997. Paradigma del político corrupto, a lo largo de su mandato acumuló una de las mayores fortunas del planeta. Compañero de armas de Lumumba, obtuvo el poder mediante un golpe de estado y gobernó el país a su antojo hasta su derrocamiento a manos de la Alianza de Fuerza Democráticas para la Liberación del Congo (AFDL). Promovió el movimiento de la autenticidad en los setenta, cuando re-denominó al país como Zaire. Murió el 7-9-1997 exiliado con su familia en Marruecos sin que su fortuna haya podido ser recuperada.

Movimiento de Liberación del Congo: movimiento armado apoyado por Uganda en la segunda guerra del Congo frente al Gobierno de Kinshasa. Sus tropas ocuparon el noroeste de la RDC hasta los acuerdos de paz.

Museveni: presidente de Uganda durante el conflicto.

Reagrupación Congoleña para la Democracia (RCD): tambiñen se encuentra como Coalición Congoleña para la Democracia CCD. Movimiento armado apoyado por Ruanda en la segunda guerra del Congo frente al régimen de Kinshasa. Sus tropas ocuparon el Este de la RDC hasta los acuerdos de paz, si bien la violencia persistió principalmente de la mano de sus escisiones, el RCD-ML y RCD-Goma.

Tutsis: origen tribal de la minoría ruandesa que gobernó el país junto a los belgas durante el colonialismo. Tras sufrir el genocidio, las tropas del FPR recuperaron el poder y tomaron represalias frente a los hutus, obligando a gran parte de éstos al exilio.

























BIBLIOGRAFÍA

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EN INTERNET:

* Sobre el Congo:
- http://www.elmundo.es/documentos/2003/04/guerras_olvidadas/congo.htm
- http://www.cbgnetwork.org/143.html
- http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Guerra_del_Congo

* Sobre el coltan:
- http://www.afrol.com/es/especiales/13258
- http://es.wikipedia.org/wiki/Coltan
- http://www.elpais.es/suplementos/domingo/20010902/1fiebre.html#top
- http://www.american.edu/ted/ice/congo-coltan.htm
- http://www.rebelion.org/africa/030703delicado.htm
- http://latinoamericana.org/2003/textos/castellano/Coltan.htm
- http://www.terra.org/articulos/art01632.html
- http://tierra.rediris.es/coltan/
- http://www.un.int/drcongo/coltan
[1] Nos referimos a la duración temporal de cada recarga, no a la duración total de la batería en sí (las baterías estropeadas son difícilmente recambiables y casi siempre obligan a comprar un nuevo teléfono). Eso sí, se hace lo posible por recuperar el coltan una vez desechado el aparato.
[2] Era la segunda vez que cascos azules intervenían en el país. La primera fue entre Julio de 1960 y Junio de 1965 tras la descolonización.
[3] La retirada de los soldados ruandeses concluyo el 5-10-2002 y fue confirmada por el MONUC.
[4] Un acuerdo inclusivo de TODAS las partes fue siempre el objetivo prioritario de los USA para asegurarse la estabilidad del país en un contexto de terrorismo internacional.
[5] Según el informe entre Noviembre del 98 y principios del 99 las tropas ruandesas sacaron de la región de Kivu entre 1.000 y 1.500 toneladas de coltan.
[6] Otras fuentes citan Cogecom como empresa belga.
[7] El informe hace hincapié en esta mayor estructuración de las redes ruandesas: «Los directivos superiores de esas empresas parecen rendir cuentas por separado a las mismas personas que se hallan en la cúspide de la pirámide. Por otra parte, todos los directivos principales tienen relaciones personales con distintos mandos del ejército, que a su vez informan a sus jefes. Esta estructura piramidal e integrada, unida a una estricta disciplina del grupo, ha hecho que la explotación de los recursos de la República Democrática del Congo sea más sistemática, eficiente y organizada».
[8] El procedimiento de explotación es el siguiente: el coltan es extraído de las minas por civiles, prisioneros o soldados, los intermediarios lo venden a unos mostradores controlados por el ejército ruandés, desde donde se traslada a instalaciones del Gobierno en Kigali. Rwanda Metals y Grands
Lacs Metals informan a sus clientes europeos y americanos del coltan disponible y acuerdan las exportaciones (recordemos que entre medias el precio del Kilo ha pasado de 10$ a 200$).Con este sistema gracias al cual se exportan de la RDC al menos 100 toneladas de columbita-tantalita al mes el EPR ha cosechado cientos de millones de dólares con los que financia la guerra y, a su vez, procura mantener el lucrativo status quo bélico.

[9] En ocasiones las tropas ruandesas han empleado la táctica de ataque-retirada sobre territorio de las milicias Mai-Mai cuando tenían conocimiento de que el coltan había sido extraído y almacenado y estaba preparado para el traslado. Cuando los Mai-Mai huyen tras el ataque los ruandeses se hacen con la carga y se la llevan en avión, retirándose hasta el próximo golpe.